La 'jondura' de Casares en un concierto de impacto

 

 

Crítica de Flamenco / Baldomero Pardo | Actualizado 12.07.2016 - 05:00

'Picassares'. Guitarra: Daniel Casares. Cante: Ismael de la Rosa 'Bolita', Kiko Peña y Manuel Peralta. Baile: Sergio Aranda. Violín: Nelson Doblas. Bajo: Néstor Urquía. Percusión: Miguel 'Nene'. Cantante invitada: Dulce Pontes. Fecha: domingo 10 de julio. Lugar: Gran Teatro. Más de media entrada.

Se trata del sexto trabajo discográfico del guitarrista Daniel Casares, estrenado el otoño pasado para homenajear a Pablo Picasso. Picassares es un retorno a sus principios flamencos, con inclusión de temas auxiliado por insignes como Dulce Pontes, Miguel Poveda y otros. Vino a presentarlo dentro del Festival de la Guitarra el pasado domingo en el Gran Teatro. Un concierto con su sonanta, bien respaldado por un grupo donde no faltaron otros instrumentos musicales de nivel y competentes cantaores y bailaor, además de la mediática invitada portuguesa, que aportó su inconfundible canto, también en honor del pintor malagueño.

Su programa dio el juego que era de esperar, pues este esteponero se crió al socaire del flamenco, sin prescindir nunca de él, aunque no dude declarar que le interesan otras muchas músicas del mundo, y si puede las interpreta, decantándose entre ellas y preferentemente por el jazz. Lo inició con una templada malagueña cortita aunque intensa, continuando por fandangos huelvanos y con una fantasía, así como por alegrías, garrotín, tangos y también a base de bulerías de Jerez. Casares fue largo y locuaz aportando sentimientos jondos y con sus dedos haciendo disfrutar al respetable con múltiples rasgueos y arpegios, depurados picados y con un pulgar de infarto, todo a un vertiginoso ritmo sincopado. Se detectó la cuidada ejecución artística de un celoso observador de rigor que no quedará satisfecho si no logra transmitir. Siempre dejando el sello que le aportan su talento y originalidad, quedando identificado como un virtuoso de poder.

Daniel Casares lo confiesa: "Yo no trabajo para conseguir metas, sólo quiero defender bien lo que hago". Y así, aquí en Córdoba, gustando y gustándose, se deslizó con ambición por su repertorio, en el que tuvo su lugar de relumbre también lo compartido con los músicos más eclécticos y a su vez flamencos que le acompañaban, incluyendo a Dulce Pontes, que puso dulzor y fragor con su voz a los hermosos París y el Adagio de Aranjuez del maestro Rodrigo. Un aporte que se sumó a la decantación musical que hemos disfrutado estos días, ya que todos en sus exposiciones artísticas se han manifestado entusiastas seguidores del genio De Lucía.

La guitarra flamenca viene aportando mucho desde hace ya más de medio siglo, y lo que le queda que aportar, dada la pléyade de virtuosos que hay expandida a nivel global, afortunadamente sin parar de dar fruto imponiendo sus singulares sonidos. Con espectáculos como Picassares nunca dejarán de sorprendernos, como ocurrió con la rumba con la que se despidieron. Y el auditorio (no muy concurrido, por cierto), feliz, valorándolos con merecidas muestras de satisfacción.

Fuente: eldiadecordoba.es

 

           

 

 

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Fraternal armonía de sentimiento y técnica

 

 

Crítica de Flamenco / FRANCISCO DEL CID | Actualizado 12/07/2016

La joven guitarra flamenca no deja de depararnos alegrías y es en el escaparate de nuestro Festival de Guitarra donde mejor podemos constatar esa irresistible ascensión que la ha posicionado como uno de los más importantes medios de transmisión del sentimiento flamenco.

Daniel Casares está considerado como uno de los valores guitarrísticos más firmes de hoy. Este joven malagueño que ya ha cumplido sus bodas de plata con la guitarra, ofreció un completo concierto en el Gran Teatro de Córdoba donde puso de manifiesto que es un músico con corazón flamenco a la hora de transmitir el rico contenido de su mensaje.

Qué duda cabe que sin su soberbia técnica, de la que no apreciamos ninguna fisura que pudiera distorsionar su mensaje, este no habría podido calar en un auditorio entregado por la interpretación de los temas que nos regaló. En todo momento, la fraternal armonía de sentimiento y técnica, diluyó el argumento de que hoy el apabullante recorrido del diapasón viene a obviar con frecuencia la esencialidad que define al flamenco.

Daniel Casares rinde homenaje en este trabajo a su paisano Pablo Picasso, para lo cual interpretó algunos de los toques clásicos como la malagueña con la que abrió su actuación. Un buen comienzo que abrió la puerta a ese incontenible torrente musical del resto de su repertorio ayudado por su conjuntado elenco en el que los fandangos, alegrías, garrotín, tangos, bulerías y rumba estaban animados por la fuerza y la sutileza de su toque, atrapándonos en una envolvente atmósfera de sonidos, creatividad y depurado tecnicismo. La versatilidad de su propuesta quedó fielmente reflejada en el acompañamiento de la cantante portuguesa Dulce Pontes, artista invitada que nos regaló un par de piezas que nos supo a poco. El sentimiento del saudade portugués y el de la guitarra flamenca hermanados como prueba de la universalidad de las músicas de esta geografía tan cercana la una de la otra.

Fuente: diariocordoba.com

 

           

 

 

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