Casares se quita la espinita

 

Daniel Casares, en uno de los momentos de su concierto en el Gran Teatro de Córdoba. Foto: Miguel Valverde.

Córdoba Flamenca / 11/07/2016

¿Es posible poner música a un trazo de pincel? ¿Puede la guitarra transmitir el mensaje cifrado de una obra pictórica universal? El guitarrista Daniel Casares parece parece no atisbar barreras a su música. Es más, podríamos decir que su pasión y admiración por el pintor malagueño Pablo Picasso le ha llevado a asumir el reto de ponerle banda sonora a la vida y obra del genio universal. Primero con el estreno de su espectáculo ‘Guernica 75’ hace tres años y, más recientemente, con la publicación de su sexto disco en solitario ‘Picassares’. Ahí es nada…

El domingo pasado tuvimos la oportunidad de disfrutar del toque de este ‘niño prodigio’ – a sus más de treinta años aún es el ganador del Bordón Minero de La Unión más joven de la historia- en apartado flamenco del Festival de la Guitarra de Córdoba. Era la primera vez que pisaba las tablas del Gran Teatro, por donde han pasado algunos de los más grandes guitarristas del mundo, y su concierto no defraudó a nadie. Eso a pesar de que el sonido del espectáculo dejó mucho que desear en algunos pasajes del concierto, donde la guitarra de Casares fue devorada literalmente por el ruidoso compás de palmas del cuadro que le acompañaba.

Cuesta creer que tras más de 25 años sobre los escenarios, con seis discos en el mercado, premios y reconocimientos y haber actuado en escenarios como el Carnie Hall de New York, la sonanta de Casares no haya estado presente antes en la programación del Festival de la Guitarra. El propio guitarrista, que tenía en su agenda tocar ante Barack Obama en su reciente visita a España, lo dejó caer en uno de los momentos del concierto. “Tenía muchas ganas de estar aquí”, reconoció el malagueño, que siempre comenta y no sin razón que la guitarra flamenca es el ‘patito feo’ de la programación de los festivales.

La suya era una espinita que tenía clavada desde hace tiempo y el domingo pasado se la quitó. Vaya si se la quitó… Casares ofreció un concierto redondo, lleno de fuerza y flamencura. Estuvo entregado en todo momento y se le vio cómodo, motivado. Cumplía sus bodas de plata sobre los escenarios, pero parecía el joven torero que toma la alternativa. Y eso el público lo nota y lo agradece.

 

Abrió en solitario con esa maravillosa malagueña inspirada en el nacimiento de Picasso que enlazó con el fandango Minotauro, una composición vibrante y de influencia ‘vicentera’ que cobra una excepcional fuerza en directo. A partir de este momento alegrías, tangos, rumbas y bulerías fueron los palos con los que el guitarrista malagueño nos fue presentando su disco. También hubo tiempo para el baile, que pudimos disfrutar con una espectacular soleá por bulerías que se marcó otro malagueño, el bailaor Sergio Aranda.

La nota destacada de la noche fue la presencia de Dulce Pontes, una de las artistas que junto a Miguel Poveda o el contrabajista israelí Adam Ben Ezra han colaborado en ‘Picassares’. La portuguesa y Casares interpretaron ‘Calle Avignon’ y una deliciosa versión del segundo movimiento del Concierto de Aranjuez. Todo un regalo para los sentidos en la voz de una de las grandes de la canción a nivel internacional.

 

Fuente: cordobaflamenca.com

 

           

 

 

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